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PBR Pain Body Release – LIBERACIÓN DEL CUERPO DEL DOLOR

Saturday, March 6th, 2010

Eckhart Tolle: Cada dolor emocional que experimentas, deja detrás de si, un residuo de dolor que vive en ti.

“Se mezcla con el dolor del pasado, el cual ya está allí y se instala en tu mente y en tu cuerpo. Esto, por supuesto, incluye el dolor que sufriste en tu niñez, causado por la inconsciencia del mundo dentro del cual naciste.

“El dolor acumulado es un campo energético negativo que ocupa tu cuerpo y tu mente.
Eckhart Tolle: El cuerpo-dolor quiere sobrevivir, tal como cualquier otra entidad que existe y sólo puede sobrevivir si consigue que tu, inconscientemente, te identifiques con él. Entonces él puede levantarse, conquistarte, “convertirse en ti” y vivir a través de ti.

Él necesita conseguir su “comida” a través de ti. Él se alimentará de cualquier experiencia que resuene con su propia energía, cualquier cosa que cree un poco más de dolor en la forma que sea: furia, destructividad, odio, duelo, drama emocional, violencia e incluso enfermedad. De modo que el cuerpo-dolor, cuando te ha conquistado, creará una situación en tu vida que refleja de vuelta su propia frecuencia de energía para alimentarse de ella. El dolor sólo puede alimentarse de dolor.

El dolor no puede alimentarse de dicha. Le resulta bastante indigesta. Una vez que el cuerpo-dolor te ha conquistado, tú quieres más dolor. Te conviertes en una víctima o en un perpetrador”.

El cerebro NO ES EL ÚNICO lugar donde guardamos información. Todas las células del cuerpo tienen memoria; no solo la de nuestra vida sino también la de nuestros ANTEPASADOS.

La programación que recibimos de la cultura en la que crecemos, también está grabada en cada célula de nuestro cuerpo. Toda esta información está VIVA en nosotros y es el origen de todos los rasgos físicos, mentales y emocionales.

Literalmente, cada uno de nosotros configura una RESONANCIA energética con una inmensa y extraordinaria cantidad de información.

En algún momento de nuestra existencia o la de nuestros antepasados creamos y guardamos experiencias que causaron sufrimiento y quedaron ancladas en el inconsciente y asociadas a creencias, decisiones o conceptos que nos definen parte de la personalidad y nos impiden conectarnos con nuestra esencia natural.

Lo que no es Verdad crea Dolor. Todo lo que va en contravía de lo que somos, configura lo que no es Verdad. La Resonancia Original, de lo que estamos hechos contiene armonía, alegría, amor, abundancia, autonomía, belleza, confianza, claridad, espontaneidad, expansión, gozo, libertad, paz, etc.

El dolor se experimenta como una contracción en el campo energético, que llamamos cuerpo de dolor. Es energía vital atrapada.

La herramienta PBR está orientada a permitir la conexión con el Cuerpo del Dolor desde un lugar consciente que permita su liberación y transformación. Experimentar el cuerpo de dolor como lo hemos vivido hasta ahora simplemente, nos lleva a perpetuarlo o aumentarlo. Y comúnmente lo experimentamos desde la víctima o el victimario.

Jugar el papel de víctima responde a un modelo cultural muy viejo, tan antiguo como nuestra civilización. Lo encontramos en toda la historia de la humanidad.

Estamos tan acostumbrados a ese papel, que se ha vuelto adictivo. En verdad, es una adicción socialmente aceptada que crea muchísima miseria física, mental y emocional. Jugar a ser víctima es un juego cultural que se ha cobrado y sigue cobrándose muchas bajas entre nosotros.

La resonancia del sufrimiento o dolor perpetuado continuará, hasta que por fin nos permitamos experimentarlo, abrazándolo tal cual es.

Detrás de cada dolor siempre hay una mentira, una creencia que sostiene el sufrimiento.

El no ser auténticos nos genera un profundo sentimiento de autotraición que se siente como algo muy incómodo y que causa el dolor físico, emocional y espiritual que sentimos.

Las células de nuestro cuerpo que guardan el dolor o trauma –físico o emocional– del pasado, funcionan bajo un patrón de supervivencia que no es real para nadie, excepto para la persona que cree en él. Cuando hay un trauma irresuelto, éste causa estancamiento en algún lugar del campo energético e impide el flujo natural de la fuerza vital en el cuerpo físico. A menudo esto se manifiesta en el órgano, la articulación o el músculo asociado con el trauma.

El cuerpo del dolor es un campo energético interno creado por el condicionamiento genético, por el sistema de creencias en el que fuimos educados y por las decisiones negativas que hemos tomado en el pasado.

El cuerpo del dolor puede ser liberado cuando transformamos la carga emocional negativa estancada en nuestro sistema. Poniendo en práctica las técnicas que conforman este trabajo, podemos, quizás por primera vez en nuestra vida, visitar conscientemente nuestro cuerpo energético aportando conciencia a nuestra mente y a nuestra realidad física y emocional.

Una manera de Ser Real, autentico y consecuente con la esencia natural, es honrar lo que me sucede en lugar de postergar, negar, evadir, resistirlo, quejarme o juzgar.

El modelo de autorresponsabilidad

El modelo de autorresponsabilidad que propone  CMR,  es opuesto al papel de la víctima, implica honrar la vida y está conectado con el cuerpo de luz.

Algo de lo más profundo de nosotros puede abrirse paso y brillar a través de las experiencias de dolor. El dolor puede ser nuestro aliado, nuestro guía y maestro y cuando es experimentado de manera consciente es paradójicamente, el portal que da a la liberación del sufrimiento. El dolor que es vivido conscientemente nos conduce a un lugar que sentimos como «de vuelta a casa».

Una vez que aceptemos comprometernos con nuestra vida y abrazarla en su totalidad, lo milagroso nos visita.

Si queremos recuperar el campo de energía vivo, amoroso y fresco que teníamos cuando éramos criaturas, debemos desaprender lo aprendido, desandar lo andado y establecer nuevos hábitos y nuevos modos de tratar con el dolor.

Cómo transformar el cuerpo de dolor:

Reconociendo:
Observa la conversación interna. Cuando los pensamientos sobrevengan, permítelos y reconoce los sentimientos que generan. “Estoy asustado”, “Estoy enojado”, “Estoy triste”, “Estoy excitado”, “Estoy entusiasmado”, “Me siento atraído”, “Estoy confundido”, etc.
Date cuenta que cuando una emoción está activa, también hay un diálogo interno que pretende justificar y dar razón o sentido a la emoción. Procura quedarte con la sensación sin perderte en el diálogo interno.

Localizando:
Ahora, enlaza con tu cuerpo ¿Dónde lo siento? Notando en qué parte del cuerpo está exactamente la sensación.
Estamos acostumbrados a estar desconectados de nuestro cuerpo. Cuando permitimos que el cuerpo sea parte de lo que está sucediendo, entramos a otro nivel de consciencia y el cuerpo nos contará lo que necesitamos. La energía estancada está en el cuerpo y desde allí será liberada.

Permitiendo:
Ahora que escuchas tu cuerpo, déjalo que haga lo que necesita: moviéndolo, sacudiéndolo, estirándolo, emitiendo sonidos…
Al conectar con el cuerpo, el nos dirá lo que necesita y simplemente se lo permitimos sin juzgar, ni criticar. Por ejemplo, el cuerpo necesita gritar y la mente puede resistirse justificándose en que será vergonzoso o incomodará a otros. Permitirlo significa contribuir a satisfacer la necesidad del cuerpo, a pesar de reconocer lo que la mente nos diga. Si necesita gritar puedes imaginar que gritas y te zambulles en esa sensación.

Intensificando:
Amplificando al máximo lo que siento.
La manera de traspasar la contracción es experimentándola en todo su potencial, a pesar de los temores que genere. Estamos hechos de una gran inteligencia, de manera que, se trata de confiar y zambullirnos totalmente en la contracción.

– Respirando:
Pasado el proceso de reconocer, permitir, localizar e intensificar, la respiración nos llena de vida y equilibrio promoviendo la conexión entre todas las células del cuerpo y por lo tanto la integración de la energía liberada.

Después, procúrate un tiempo a solas para integrar la experiencia que has tenido. Tal vez, recostarte por un rato y luego escribir en tu agenda.

Toma agua.

Ejercicio para desactivar las contracciones energéticas.